La Iglesia, el aborto y la demagogia


Siendo hoy domingo de Ramos se me antoja como el más adecuado para hablar sobre la Iglesia Católica. Hacía tiempo ya que quería escribir algo sobre esta enorme y monstruosa, en el amplio sentido de la palabra, institución. Enorme porque cuenta oficialmente con más de 1.000 millones de miembros y representación en los cinco continentes. Monstruosa por las enormes aberraciones en las que incurre una y otra vez.

De todas esas afirmaciones y verdades absolutas con las que la Iglesia suele aleccionarnos me molesta sobre todo su carácter demagógico. Una y otra vez se empeña en darnos lecciones sobre cómo debemos vivir nuestra vida desde lo que ellos consideran “correcto”. Está claro que todo el mundo es libre de dar su opinión, siempre desde el respeto a las ideas y el sentir ajeno, pero en el caso de la Iglesia Católica es un imperativo.

Todo esto viene porque esta semana leí en un artículo en el que Tuenti retiraba una campaña antiabortista de la Conferencia Episcopal Española (CEE) por el uso indebido de su marca. Hasta aquí no tengo problema, se trata de un acuerdo mercantil entre dos partes que ellos han de solucionar. Pero leo en un párrafo del artículo que la campaña adapta los objetivos de la CEE de “seguir dando voz a los que van a nacer, para defender su derecho a la vida y ofrecer apoyo real a las mujeres gestantes que se encuentren en dificultades”. Ya que se erigen en defensores de la vida ¿la defienden cuando se trata de la vida de otros?

No han tenido problemas en salir a manifestarse a la calle, junto con el Partido Popular, para defender la familia, atacar la educación contra la ciudadanía o ir contra la ley del aborto. Pero no recuerdo haberlos visto, ni al Partido Popular, manifestándose contra los asesinatos de Pinochet o de Videla, ni por la negación de papeles a inmigrantes que trabajan en España y todavía menos por los abusos sexuales de sacerdotes a menores. Una broma muy cruel de un amigo dice que protestan contra el aborto para poder tener más niños de los que abusar.

Pero no escribo para defender el aborto. Creo que es una opción personal de cada uno y cada circunstancia es particular. Y tampoco ataco las creencias personales de cada uno porque todo el mundo debe decidir en qué creer. Lo que me parece de una hipocresía, de un fariseísmo mayúsculo, es el doble rasero que tiene la institución eclesiástica al atacar el aborto pero callar y ocultar cuando se trata de abusos sexuales en su seno. Defender el derecho a la vida pero no hacer acusación alguna sobre las muertes de personas en Palestina, Iraq o África.

El problema de la Iglesia es doble. Por un lado pretende mantener una fuerte influencia política en estados afines como el español, tradicionalmente católico y hasta hace relativamente poco una dictadura en la que disfrutaban de muchas ventajas sociales, económicas y políticas. Por otro la pérdida de interés por parte de las nuevas generaciones, que ven la religión como algo lejano por sus anticuadas doctrinas y su alejamiento de la realidad de la juventud actual. Y las dos cosas están relacionadas. El peso poblacional de los católicos disminuye por la falta de fe en Cristo y por la aparición de otras religiones, lo que implica que en el futuro la Iglesia Católica tendrá menos peso y por tanto menos poder.

Yo lo prefiero. Creo que la Iglesia en España ha resultado un freno en todos los sentidos y es necesario despegar, convertirnos en una sociedad que no arrastre el lastre de una institución que tuvo su sentido pero que carece de él en una sociedad democrática. La Iglesia ha de limitarse a la que es su función principal: servir de refugio que vele por el alma de sus creyentes. Fuera de esas puertas no pinta nada.

Fin de la entrada.

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. raquel
    Mar 28, 2010 @ 21:18:49

    ESO DECIMOS TODOS!! ;P
    .. muy bien escrito

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  2. uno+cero
    Mar 28, 2010 @ 22:04:31

    Ciertamente se expresa usted con una corrección magnífica. Da gusto leer sus opiniones.

    Ya tratando el tema en cuestión, el problema de la iglesia es que, al menos en España, está entrelazada con otros poderes. Es difícil arrancar un árbol, cuando sus raíces se han filtrado hasta los cimientos del estado, sin que se ocasione algunos daños importantes. Sin embargo es un trabajo que hay que hacer, con paciencia, con insistencia, sin dejarse acorralar por sus tentáculos y haciéndole frente. Una suerte de “basta ya” de tanto pisotearnos ideológicamente. Pero el problema es un asunto de poder, no de fe. Es dinero lo que quieren para mantener esa maquinaria infernal y mediática que han montado. Si se les quita poder se les quita dinero. Y pasan “hambre”. Y cuando el hambre aprieta… Hay guerra.

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  3. Cecilia
    Abr 03, 2010 @ 22:55:31

    Y para dar una vuelta más de tuerca, la Iglesia hoy declara en informativos, que no van a denunciar los abusos a menores cometidos por sus sacerdotes, que lo arreglan a nivel interno, aquello de “los trapos sucios se lavan en casa…”, como si abusar de un menor no fuera un delito con letras mayúsculas aparte de una aberración (y más cosas que me provocan una ira incontrolable). Así cualquiera delinque, no hay problema, una “colleja” de un superior y ya está…todo arreglado…

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