El derecho a la Memoria


En estas últimas semanas hemos asistido al vergonzoso espectáculo de la persecución de un juez antaño alabado por casi todos. Y digo persecución porque, misterios de la vida –nótese la ironía-, todas las acusaciones vertidas contra Baltasar Garzón han salido a la luz en el momento en el que a cierto partido le llueven las críticas por sus muy graves casos de corrupción. Pero la idea de este artículo no se centra en la figura de tan famoso juez, ya que ni dispongo de los documentos acusatorios, ni de los conocimientos necesarios para dirimir su culpabilidad o inocencia.

Una de las razones que han sentado a Garzón en el banquillo ha sido la denuncia presentada por algunas asociaciones de extrema derecha a raíz de la investigación que estaba realizando de los crímenes cometidos por la dictadura, y que la Ley de Amnistía de 1977 indultaba. Muchas personas de derechas y afines a la dictadura han alegado que la investigación es por tanto ilegal –con mucha razón- y que fue una ley que ayudó a cicatrizar la herida que separaba España y que se hace necesario olvidar y pasar esa página de la historia.

Tengo que decir algunas cosas respecto a esto. La primera es que si bien fue necesaria, la Ley de Amnistía fue suscrita en unas condiciones de presión política que distaban mucho de ser equitativas para todas las partes. O dicho de otra manera: recién salidos de la dictadura todos los pro-franquistas estaban deseando volver al antiguo régimen, los que más, los militares. En estas condiciones se antoja imposible que dicha ley no estuviera condicionada de antemano a “beneficiar” a todos aquellos que cometieron tropelías y sevicias amparados por el sistema político.

La segunda es la afirmación de que es necesario olvidar. Ésta se me antoja en extremo cruel y la última de las humillaciones a los que perdieron familia o amigos a causa de la represión de la dictadura. Es muy fácil pedir el olvido y el perdón cuando se está en el bando que ejerció la brutalidad pero –y perdónenme la demagogia barata- ¿podemos pedir a las familias de los asesinados por ETA que perdonen y olviden?¿pedirán el olvido a los padres de Marta del Castillo?¿o a los padres y madres de niños y niñas desaparecidos en España? Lo siento pero no es posible. Durante muchos años esas familias han callado, han girado la cabeza y han mirado a otro lado, pero ahora, en el siglo XXI y con una democracia consolidada eso ya no es posible. Es hora de cerrar realmente las heridas de la guerra civil y de la dictadura, y que los que han sido olvidados en cunetas, en fosas comunes, los acusados por su ideología política, sean recuperados para la memoria de todos.

Algunos afirmarán que ya existe la Ley de Memoria Histórica pero, al igual que ahora, en el momento en el que la ley fue aprobada hubo una fuerte oposición a que saliera adelante alegando las mismas razones que se esgrimen ahora.

Debo decirles a los que hablan de romper España, a los que quieren pasar las páginas de la historia con tanto ahínco, a los que pretenden que todos olviden –sí, son todos los mismos-, a todos esos quiero decirles que las heridas se cierran cuando todos admiten su parte de culpa, cuando no hay vencedores y vencidos, cuando el derecho a la Memoria es un privilegio de todos y no la prerrogativa de unos pocos.

Fin de la entrada.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. juandesant
    Abr 18, 2010 @ 23:28:36

    Para mí, la diferencia principal es que en países como Chile o Argentina era el parlamento completo, apoyado por toda la población, quien derogó las leyes de amnistía. ¡Chapeau!

    Aquí no se ha hecho —tampoco supimos levantarnos en contra del dictador, como sí hicieron en Chile o Argentina, o el propio ejército en la revolución de los claveles—, y este tipo de iniciativas tienen que salir primero de la gente, de abajo arriba.

    Yo soy el primero que piensa que hay que eliminar esa ley de amnistía, que bien sufrió mi padre y sus padres, pero si no hay un reconocimiento general de que sea necesario, me parece que eso sí que es dividir.

    Calificar a quien piensa que, si no hay un clamor general, se puede cambiar una legislación así sin que sea una decisión unánime, de ser de derechas, colaboracionista, o similar, como si sólo pudiera haber una razón para estar en contra de la Ley de Memoria Histórica, es una simplificación que me molesta, porque mi postura contraria no tiene nada que ver con ese partido.

    ps. Estoy escuchando La Transversal, de RNE —programa muy recomendable—, y es una sensación muy rara estar de acuerdo con que hay una parte de la población que se ríe de nosotros por habernos “engañado” con la ley de amnistía, pero no poder compartir la convicción de que todo aquel que esté en contra del cambio de la ley es un fascista.

    pps. Hala, ya tienes polémica 😉

    Responder

  2. Javier Sánchez
    Abr 19, 2010 @ 00:53:42

    En Chile o Argentina si bien fue el parlamento el que derogó las leyes de amnistía no significa que fuera unánime ni que la población estuviese de acuerdo. Quizás en Argentina fue más claro el apoyo a la eliminación de estas leyes, pero en Chile hoy en día todavía hay mucha gente que apoya al desaparecido Pinochet.

    Quiero decir que no existirá nunca la unanimidad en este tipo de movimientos. Pero mi artículo no iba tanto por la derogación de la Ley de Amnistía sino por la recuperación de la dignidad de los desaparecidos. A estas alturas buscar venganzas trasnochadas no alegraría a nadie y si que provocaría una fractura social que debemos evitar pero eso no tiene que significar que la memoria de miles de personas quede manchada u olvidada, sin derecho a que se reconozca la injusticia cometida con ellas.

    La dictadura franquista era de claro corte conservador y católico y es normal que fuese el ideario político más beneficiado, siendo por esa misma razón el más interesado en que no se remueva el pasado. Y no es que haya una sola razón para rechazar la Ley de Memoria Histórica, sin ir más lejos el PP con todas sus negativas llegó a votar favorablemente varios de sus artículos. Lo que afirmo es que se usan los mismos argumentos en ambos casos.

    Y desconozco tu postura con respecto a la ley y tu ideología política pero está claro que todo el mundo tiene sus razones, en mi caso estoy de acuerdo con la mayoría de ellas porque se refieren a personas, aunque entiendo que la eliminación de referencias al Alzamiento pueda parecer un intento de borrar la historia y hay que cogerlo con pinzas.

    P.D: Quizás tenemos gustos más parecidos de lo que pensamos y es que curiosamente sigo el programa de Paco Tomás & cia. desde hace casi 1 año y medio, aunque siempre a través de podcast. Lo que no estoy de acuerdo con esa afirmación de que haya una parte de la población que se ría por engañarnos con la Ley de Amnistía ni creo que todos los que estén en contra sean fascistas. Por suerte o por desgracia el mundo no es blanco o negro y como diría Gasset: “yo soy yo y mis circunstancias”

    P.P.D: Muchas gracias por el comentario, por crear polémica y por leer este humilde blog 🙂

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  3. juandesant
    Abr 19, 2010 @ 08:05:57

    A ti, porque está muy bien escrito y respondido. Me temo que no lo tengo tan claro como mucha gente, y como he dicho, lo que me da rabia es que no hayamos sido capaces nunca de rebelarnos contra la dictadura, ni sepamos gestionarlo bien ahora.

    ¡Que tengas muy buena semana!

    Responder

  4. Trackback: La pantomima de la justicia «

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