Twitter y el “buenrollismo”


De un tiempo a esta parte las redes sociales están acaparando cada vez más importancia en nuestras vidas. Y entre las muchas que hay –que las hay y son muchas- está destacando últimamente twitter.

Parte de esta fama se debe al repentino interés que han mostrado los medios por esta red de microblogging, especialmente algunos programas de humor que lo han casi-convertido en una sección. Igualmente el uso como herramienta de comunicación, junto con facebook, en las recientes rebeliones árabes le ha proporcionado mucho prestigio. Derivado de estos dos factores quizás se ha transmitido la imagen de que twitter es una red social divertida, comprometida y de un gran civismo.

Y como pasa con todas las modas, mucha gente famosa ha considerado que debía estar ahí y tener su cuenta en twitter. El problema es que muchos famosos abren su cuenta creyendo que es el paraíso virtual de la comunicación y, como es normal, se estrellan.

Pasó hace unas semanas con Buenafuente y ha pasado hoy con Alejandro Sanz. Hay muchos más casos, algunos de los más sonados los puedes ver aquí. Buenafuente ha decidido volver tras unas pequeñas vacaciones y un manifiesto en su blog.

Después de leer el manifiesto –no tiene secciones, hay que buscarlo- tengo que decir que comparto algunas de sus posturas y otras no. Y me temo que muchos famosos que no han soportado el contacto directo con la gente opinan como él.

El anonimato o seguir a alguien no debe ser excusa para acosar. Pero la libertad de expresión es la base de todo, y al entrar en una comunidad abierta, sabiendo a lo que te expones, hay que tener claro que en muchas ocasiones habrá gente que no esté de acuerdo contigo. Y la gente tiene derecho a expresar, siempre desde el respeto, lo que opina. Pero no se les puede catalogar de burgueses quejicas e intolerantes. Pretender entrar en un sitio y caerle bien a todo el mundo y que todos te rían las gracias es pecar de ser muy ingenuo o tener un ego extremadamente subido.

Atacar a los que le atacan acusándolos de inmovilistas, de quedarse embobados con el ruido, sin escuchar ni dialogar, cuando su labor es pasar de puntillas sobre los temas serios con la excusa de hacer reír a la gente, me parece insultante. Sí, insultante, no se me ocurre otra palabra. Yo seguiré viéndolo siempre que pueda en la televisión pero creo que él, y muchos otros artistas, políticos y famosos tendrían que ser más prudentes. En twitter no hay buenrollismo, hay una comunicación real con personas reales, sin distinción de sexo, edad, estatus social o fama. Twitter es un rasero que nos pone a todos al mismo nivel, aunque haya gente que crea que el anonimato y los insultos hacen que su opinión sea más valiosa. Afortunadamente éste tipo de gente son los que menos abundan.

Fin de la entrada.

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