Viejas tácticas para nuevos tiempos


No hay duda de que lo ocurrido enfrente del parlamento catalán este miércoles es condenable. La violencia no es justificable nunca exceptuando la defensa de la propia vida o la de otra persona. Pero más allá de esa “violencia extrema” a la que alude Felip Puig –consejero de interior del gobierno catalán- lo acontecido este miércoles tiene otra lectura.

Desde el principio el movimiento 15M se ha caracterizado por su uso pacífico de la protesta y prueba de ello es que después de un mes de haber comenzado las movilizaciones prácticamente la única violencia que ha habido la han ejercido las fuerzas de seguridad. Ahí quedan para el recuerdo las imágenes del intento de desalojo de Sol o la “limpieza” de la Plaza de Cataluña. Entonces ¿qué ha pasado éste miércoles? Sencillamente que Puig no es tan tonto como parece. Después de su gigantesca metida de pata en el burdo intento de desalojo de Plaza de Cataluña aprendió algo: no puedes desalojar a un grupo pacífico sin provocar las simpatías de la gente hacia ese grupo. Así que cambió de estrategia.

Sabía que se iba a producir una concentración de manifestantes este miércoles así que se apresuró a cerrar el parque de la Ciudadela para evitar acampadas y rodeó el parlamento con hasta 600 agentes. Luego infiltró agentes dentro de la manifestación con la intención de que provocaran disturbios. Y para darle un toque melodramático se usaron helicópteros y vehículos de los Mossos para llegar al parlamento.

La idea era buscar el apoyo popular y la excusa necesaria para emplear la fuerza contra los manifestantes. Y para reforzar el desprestigio del movimiento 15M relacionarlos con el terrorismo. Viejas técnicas empleadas en estos nuevos tiempos.

El problema es que ya no funciona. Y no lo hace porque hoy en día la ciudadanía tiene al alcance de la mano los mismos medios que tienen los poderes políticos, financieros y periodísticos. Es aún mejor: los ciudadanos son más numerosos, tienen acceso a muchos más medios y son, sobre todo, mucho más rápidos a la hora de hacerlos públicos. El oscurantismo anterior a Internet obligaba a que toda la información llegara manipulada a la gente ya que toda la información iba en una dirección. Hoy en día ya no es así.

No niego que algunos aprovechen este movimiento ciudadano para intentar destrozar lo que pueden, pero esa gente no pertenece al 15M. No caigamos en la trampa de creer que este movimiento pacífico está derivando a la violencia porque no es así, aunque muchos intenten que lo parezca.

Fin de la entrada.

Enlaces de interés:

La supuesta deriva del Movimiento 15 M: ¿Violencia ciudadana o conspiración para hacerlo fracasar?

Los indignados no son violentos

La violencia debilita el movimiento

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