Esperando a Ada: el final, el principio

Ya solo quedan unos días...

Han pasado ya casi nueve meses desde que empezó esta bonita aventura de ser padre por primera vez y esto llega a su fin. Quizás cambiar el esperando a Ada por un diario de Ada, como una manera de contar las vivencias de un padre primerizo, quién sabe. Ha sido una etapa muy bonita, a veces con mucho miedo, otras con dulzura y alegría y, por qué negarlo, con momentos difíciles. Una etapa que termina para dar paso a otra.

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Esperando a Ada: aprendiendo nuevos conceptos

Todo listo para el gran momento

Cuando vas a ser padre -las madres parecen saber ya este tipo de cosas- empiezas a darte cuenta de que hay muchas cosas que desconoces completamente. Para empezar la ropa, al parecer lo de comprarla grande para que le sirva al bebé durante mucho tiempo no es una opción. O que hay que tener un capazo, un cochecito que además sea compatible con el Maxi-Cosi y una silla para el coche. Es descubrir un mundo totalmente nuevo. Más

Esperando a Ada: sensaciones

La idea de ser padre siempre es complicada y exige sopesar los pros y los contras. Si hay capacidad económica para poder permitírselo, la pérdida de tiempo personal, reducción de la vida social… la verdad es que al final tiras la lista y lo decides en base a lo realmente importante: la necesidad biológica de procrear y el profundo deseo de tener un hijo. Lo demás sobra.

Nosotros esa decisión ya la habíamos tomado mucho tiempo atrás pero no habíamos tenido suerte, la Naturaleza se empeñó en evitarlo en dos ocasiones interrumpiendo otros tantos embarazos. Así que en esta tercera ocasión estaba, por resumirlo, aterrorizado. Si la primera vez el fatal desenlace se produjo en el primer mes, en la segunda ocasión nos ilusionamos hasta el tercero. Y ese fue un golpe muy duro. Más

Esperando a Ada: como comenzó todo

Una mañana te despiertas y al abrir los ojos te encuentras con que tu vida ha cambiado o, al menos, parece que está a punto de cambiar. Mientras todavía resonaban los ecos del móvil-despertador en mi cabeza y mi cuerpo se resistía con fiereza a ser despertado, observé por el rabillo del ojo que una mancha borrosa agitaba algo delante de mi cara. Supuse que sería mi novia. La otra opción es que me hubiese equivocado de casa, cosa que quedó descartada en cuanto empezó a agitarme.

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